
A todos los que participamos en un maratón, nos sorprende mucho las sensaciones tan contradictorias que podemos llegar a padecer durante el transcurso de los cuarenta y dos kilómetros de recorrido. Puedes sentirte en un kilómetro sorteando un ritmo con solvencia, mientras que tres kilómetros más allá no sabes donde habías dejado aquel ritmo alegre y fácil. Un problema que existe, es que no conozco a nadie que haya podido retomar el ritmo que previamente llevaba. Es un camino de no-retorno.
Puedo hablarlo desde la experiencia que me da el haber corrido (con la del domingo) 14 maratones desde 1994 en que disputé el primero de ellos. He corrido en maratones como Barcelona –evidentemente-, Vic, Valle del Nalón, Sevilla, Donostia y París.
Tuve una época, de 1995 a 1999 donde entrené duro con el único objetivo de mejorar mi marca en esta prueba, cosa que logré en el maratón de Vic de 1998. Finalicé con un tiempo de 2h48’42” y me supuso hacer 10º de una clasificación general. Al año siguiente, regresé en Barcelona con ganas de rebajarlo y me quedé a 7” (increíble para tanta distancia).
En aquellos tiempos, la verdad es que los veía como unos tiempos discretos (aparte del de Vic, nunca me encontré en posiciones demasiado adelantadas). Mis tiempos en media maratón me encontraba en un modesto 1h16’50”.
Este año, pese a que estoy entrenando un menor volumen que entonces, y que también sigo implementando los entrenamientos con agua y ciclismo, mis tiempos se han acercado ligeramente a los tiempos donde el atletismo formaba parte exclusivo de mi bagaje deportivo. En Gavà estuve en 1h18’50”. También decir, que mis ganas de volver a bajar de las 3h en el maratón me han llevado a preparar un poco más específicamente la prueba, añadiendo diversas rodadas y numerosas series de ritmos con escasa recuperación.

Agradezco esta foto y los ánimos a Ernest Renedo
El caso es que finalmente he finalizado mi maratón 2008 con un sabor agridulce por el tiempo de 3h08’25” y en el que hasta el kilómetro 30 he mantenido los ritmos de 4’05” que tenía previstos para finalizar la prueba. A partir de ahí, los segundos por kilómetro iban creciendo y la pérdida de tiempo se hacía más evidente frente a mí sin poder hacer nada para recuperarlos. El bloqueo de piernas te impide ir a más, mientras anteriormente los kilómetros que restaban te obligaban a frenar el ritmo de carrera para no cebarte. ¡Qué difícil es acertar el ritmo idóneo desde el inicio! Éste es el gráfico de los ritmos durante la prueba:

Ya han pasado 10 años desde el maratón de Vic de 1998, y lo que en aquel entonces vi como una buena marca (los 2h48’), ahora voy constatando la dificultad y el mérito que tuvo para mis aptitudes aquel logro, y con la pequeña añoranza de no ver posible lograrlo de nuevo, pese a que con los 35 años que tengo y, según dicen, ahora estoy en la mejor edad para ello. Supondría entrenar mucho y muy exclusivo, y no sé si estoy dispuesto a intentarlo nuevamente.
Me empiezo a hacer mayor...
Puedo hablarlo desde la experiencia que me da el haber corrido (con la del domingo) 14 maratones desde 1994 en que disputé el primero de ellos. He corrido en maratones como Barcelona –evidentemente-, Vic, Valle del Nalón, Sevilla, Donostia y París.
Tuve una época, de 1995 a 1999 donde entrené duro con el único objetivo de mejorar mi marca en esta prueba, cosa que logré en el maratón de Vic de 1998. Finalicé con un tiempo de 2h48’42” y me supuso hacer 10º de una clasificación general. Al año siguiente, regresé en Barcelona con ganas de rebajarlo y me quedé a 7” (increíble para tanta distancia).
En aquellos tiempos, la verdad es que los veía como unos tiempos discretos (aparte del de Vic, nunca me encontré en posiciones demasiado adelantadas). Mis tiempos en media maratón me encontraba en un modesto 1h16’50”.
Este año, pese a que estoy entrenando un menor volumen que entonces, y que también sigo implementando los entrenamientos con agua y ciclismo, mis tiempos se han acercado ligeramente a los tiempos donde el atletismo formaba parte exclusivo de mi bagaje deportivo. En Gavà estuve en 1h18’50”. También decir, que mis ganas de volver a bajar de las 3h en el maratón me han llevado a preparar un poco más específicamente la prueba, añadiendo diversas rodadas y numerosas series de ritmos con escasa recuperación.

El caso es que finalmente he finalizado mi maratón 2008 con un sabor agridulce por el tiempo de 3h08’25” y en el que hasta el kilómetro 30 he mantenido los ritmos de 4’05” que tenía previstos para finalizar la prueba. A partir de ahí, los segundos por kilómetro iban creciendo y la pérdida de tiempo se hacía más evidente frente a mí sin poder hacer nada para recuperarlos. El bloqueo de piernas te impide ir a más, mientras anteriormente los kilómetros que restaban te obligaban a frenar el ritmo de carrera para no cebarte. ¡Qué difícil es acertar el ritmo idóneo desde el inicio! Éste es el gráfico de los ritmos durante la prueba:

Ya han pasado 10 años desde el maratón de Vic de 1998, y lo que en aquel entonces vi como una buena marca (los 2h48’), ahora voy constatando la dificultad y el mérito que tuvo para mis aptitudes aquel logro, y con la pequeña añoranza de no ver posible lograrlo de nuevo, pese a que con los 35 años que tengo y, según dicen, ahora estoy en la mejor edad para ello. Supondría entrenar mucho y muy exclusivo, y no sé si estoy dispuesto a intentarlo nuevamente.
Me empiezo a hacer mayor...
